Entrevistas

Nadia Guthmann, nació en Capital en el año 1964 y se mudó con su familia a la ciudad de Bariloche a principios de 1977. Actualmente vive allí, produce obra y brinda talleres.  

En Bariloche estudió bilogía y paralelamente realizo cursos relacionados a la escultura. Su formación académica y su exploración artística confluyen para hablar de cuestiones humanas: “Los tejidos metálicos remiten a tejidos biológicos, la piel de los animales. (…) La piel podría no ser la piel natural, podría ser una piel adquirida, una piel social.”

Nadia trabaja figuras de animales en gran formato, modeladas con mallas metálicas y sobre ello nos dice lo siguiente: “Cuando me encontré con el metal desplegado, sentí la libertad de poder construir figuras de mayor tamaño y a la vez livianas. Pero lo que más me estimuló es poder trabajar con el vacío, con los espacios internos y la luz que pasa a través.”

-imágenes de sus obras-

Su encuentro con lo monumental, fue de manera espontánea, adaptándose a sus límites, deseos, espacios. Encontrándole forma a los conceptos, en el comino del proceso creativo ella puede identificar que “Se inicia en un terreno difuso a partir del cual se va condensando la idea, como un pensamiento sin palabras, metafórico, simbólico que termina definiéndose en el proyecto para llevar a la materialidad esa idea. A veces eso es previo a ponerse a trabajar con el material pero también puede ir apareciendo en contacto con la materia”

Como docente del taller municipal de escultura, reconoce que puede transmitir conocimientos y aprendizajes sobre las actitudes que la ayudaron a conectarse con la creatividad, los obstáculos, las frustraciones y los estados de ánimo. También compartir las estrategias que le han resultado y la “importancia de una motivación sincera”.

Las obras interactúan con todo el espacio que las rodea, es por eso que la artista agrega “el tamaño influye en cómo una la percibe, qué es lo que transmite.” Nadia es sin duda referente del Valle/Patagonia, como escultora monumental, por su manejo del material desplegable, su visón y su vínculo con el espacio. Les invitamos a conocer e interactuar con su obra, a inspirarse de sus vacíos  transparencias y formas. 

Álvaro Coria, escultor y docente, desarrolló su obra utilizando como medio de expresión la escultura monumental ya siendo estudiante en la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado “La Esmeralda” y posteriormente, en la Licenciatura en el (UNA) Universidad Nacional de las Artes. Consecutivamente la desarrolló de manera profesional. 

Atravesado por sus raíces, quienes iluminaron su camino como creador  fueron  aquellos artistas que formaron parte del muralismo mexicano. Trabajador de diferentes materiales como la piedra, la madera, el hierro y en un futuro, las resinas, para Álvaro el proceso creativo es la forma metódica de, tanto el ejecutar como la finalización de la obra. Sin duda la forma de experimentación, es tener en cuenta el valor de la técnica, como un disparador importante, con el fin de realizar una obra de calidad. 

El artista madrileño José Carlos Cabello Millan desarrolló sus estudios en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense de Madrid.

En sus años como estudiante, se encuentra con la escultura monumental participando de diferentes simposios internacionales, lo cual fue un gran desafío para él por su escasa experiencia en este proceso. 

Este artista no deja afuera ningún material. Para él, todos son igual de interesantes y presentan un desafío a su manera, pero siente una especial atracción por la piedra. 

En palabras del escultor, la escultura es una búsqueda e investigación, se trata de posibilidades expresivas y comunicación de nuevos lenguajes.

Ángel Pérez nació en la suntuosa ciudad de Buenos Aires, pero los vientos del Valle lo atrajeron a medrar sus días hasta hoy. Hijo de un pintor, desarrolló una inclinación por el arte desde pequeño, creando continuamente hasta unos años más tarde ya siendo adulto, decidió estudiar formalmente en el Instituto Universitario Superior de las Artes (hoy conocido como IUPA).

Hacedor de variados materiales, sus obras son atravesadas por el mismo espiritualismo que lo atraviesa a él, recorriendo un camino libre de formalidades teóricas y con la libertad de quién crea como una necesidad vital. 

Rafael Roca recorrió varios lugares hasta llegar a su lugar actual, desarrollando sus estudios tanto a nivel nacional como en el exterior, su conexión con la escultura monumental lo acompañó casi desde el comienzo de su carrera artística. 

Para el escultor realizar una obra es dialogar con el material, generando diferentes lenguajes en función del camino que se tome. Considerando también que un artista no se configura académicamente sino que invita a reflexionar sobre nuestra identidad como artistas, como estudiantes de arte o porque no también, como docentes.